Mesa redonda “Viaje a 2030. Perspectivas de distribución” con Patxi Beascoa, Mónica Díaz, Arantza Larrauri y Joachim Schulte

El precio fijo hay que mantenerlo por el bien de todos

Es imposible obviar que la distribución es uno de los temas cruciales, y también polémicos, del sector editorial. De su eficacia y sostenibilidad depende muchas veces el éxito o el fracaso de un libro o de un sello.

Patxi Beascoa, de Penguin Random House, recuerda que la distribución es un tema mucho más complejo que el simple transporte de libros. “Hay una nueva perspectiva, que atiende a todo el proceso, desde que se piensa un libro hasta que está en manos del lector”.

La sombra de Amazon -cuyos representantes fueron invitados a participar pero declinaron- está presente en esta mesa como en tantas otras. “Su obsesión por el servicio al cliente nos ha cambiado a todos. Has de ser rápido, pero también rentable”, señala. Y ahí sí que se muestra contundente: “El precio fijo hay que mantenerlo por el bien de todos”.

“La clave es el servicio y la disponibilidad. Es un aspecto estratégico. La logística deja de ser un coste, es una inversión”, añade Beascoa.   “En las farmacias, si el medicamento no está por la mañana, a la tarde te lo traen. Tenemos que hacer lo mismo con el libro sin que dejar de ser productivos”, afirma.

Por parte de UDL, Mónica Díaz también recuerda que “la distribución  no es un almacén. Pocos son conscientes de que la parte más valiosa de nuestro trabajo es la comercialización.”. De hecho, logística, comercialización y administración son las tres patas de una misma línea de negocio.

“El alma de un distribuidor es su equipo de ventas, formado por lectores apasionados”, asegura la responsable de UDL, quien incluso defiende que, en realidad, “la logística ha de ser invisible”.

“Cada vez somos más tecnológicos. Los hábitos de consumo están cambiando, y los servicios de entrega cada vez son más rápidos. El reto es conseguir visibilidad para los libros que representamos. Es muy importante trabajar con antelación”, añade.

“Hay que traducir la información literaria a una información más comercial. Y tenemos que apostar por la transparencia, ahora los editores ya pueden consultar todo el trayecto de sus libros”, ha explicado.

Arantza Larrauri, de Libranda, la distribuidora digital creada en 2010, explica su función como “proveedores de servicios logísticos” y se atreve  a enumerar cuatro retos para los próximos tres años. En primer lugar, contrarrestar la concentración en los canales. En segundo lugar,  “que el libro en papel destaque en digital. Trabajar mejor los metadatos para que el lector encuentre sus libros en los buscadores”. El tercer reto consiste en “invertir constantemente en la plataforma de distribución, para dar información al instante al editor.”. Y, por último, “animar a los editores a que tengan todo su fondo online, para poder, así, reimprimirlo localmente”.

“Bajo demanda ningún libro estará muerto”, insiste, y también admite que la llegada de Amazon, en realidad, ha ayudado a que la competencia mejore.

Joachim Schulte aporta la experiencia alemana, y explica la forma de funcionar de la distribuidora Arvato SCM Solutions. “Trabajamos toda la cadena de valor en la venta al mayor del libro”.

“Gestionamos los envíos de diferentes editoriales a través del bundling (los agrupan), y aprovechamos la economía de escala”, explica, para aumentar la eficiencia en el mercado.

“Nosotros podemos llegar a la masa crítica que las editoriales pequeñas no podrían llegar por sí solas”, afirma. “Las editoriales tienen que elegir: o competir con calidad o competir con eficiencia, y nosotros podemos hacerlo eficientemente por ellas, ya que invertimos en automatizaciones constantemente”.

“Se puede aumentar la eficacia mejorando las formas de entender la logística. No podemos trabajar como hace 20 años”, ha defendido el alemán.