Mesa redonda “Nuevas tendencias de la ficción” con Jordi Muñoz, Aniol Rafel, Elena Ramírez y Pilar Reyes

Buscamos obras que nos permitan entender las incógnitas del presente

La narrativa sigue siendo lo más demandado por el lector pero, sin embargo, cada nueva tendencia supone una transformación. Jordi Muñoz, director de la Escola d’Escriptura de l’Ateneu Barcelonès, la más importante de Europa, explica que han detectado un aumento de la autoficción, así como géneros híbridos que afectan a la no ficción, desde la literatura de viajes al ensayo de diversos tipos.

La Escola d’Escriptura, explica Muñoz, se basa en cuatro columnas: la lengua como herramienta principal, la técnica para construir historias y personajes, el bagaje como lector, y la voluntad para potenciar la creatividad, facilitando la mirada sobre el mundo y el estilo propio.

“Nunca hemos querido tener un sello editorial propio. Lo que hacemos es orientar al alumno en el mundo de la edición y el marketing”, ha explicado, aunque, como todos los participantes, dice ser consciente de que el boca-oreja también funciona.

Por su parte,  Aniol Rafel, de Edicions del Periscopi, asegura que la incertidumbre social se traslada a la literatura. “La oralidad ha vuelto a la narrativa, nos permite ponernos los unos junto a los otros, la escritura ya no es percibida como algo hecho desde la lejanía. Necesitamos proximidad en un momento complicado”, sostiene.

“Buscamos obras que nos permitan entender las incógnitas del presente, modificando el espacio de aquello que es posible”, añade el editor, que pone el ejemplo del éxito de Ànima, de Wajdi Mouawad, “porque nos volvemos a preguntar sobre la identidad”.

“Es importante no dejarse llevar por las tendencias, hay que tenerlo en cuenta sin ser prisioneros, es más importante dar personalidad a un sello, que se sepa qué tipo de libro encontrarás”, ha defendido.

La editora Elena Ramírez, de Seix Barral, ha comenzado su intervención acudiendo al diccionario, recordando la tercera acepción de la palabra tendencia: “Idea religiosa, económica, política, artística, etc., que se orienta en determinada dirección”.

En ese sentido, nos dice Ramírez, “un editor literario está atento a voces que están en el aire”. También cree que la autoficción ha pedido paso los últimos años”. “¿Y quién nos iba a decir que los poetas urbanos iba a ser tendencia?”, se pregunta.

Elena Ramírez ha recordado un almuerzo con José Manuel Lara Bosch, en el que el editor reunió a todo su equipo. “No me digáis lo que quiere leer la gente, contadme qué queréis que lea”, les reclamó.

El mundo del libro ha cambiado más en los últimos cinco años que en los últimos 50, insiste Ramírez, quien considera que “crear tendencia es cambiar el imaginario del lector para siempre”.

Pilar Reyes, de Alfaguara, ha compartido cinco conjeturas posibles para la ficción que se leerá en 2030. En primer lugar, afirma que “una editorial no puede tener como límite la imaginación del editor, sino del escritor. Los grandes libros buscan sus propios lectores.” En segundo lugar,  cree que “las mujeres seguiremos siendo las mayores lectoras, y eso afectará a los personajes”. Por ello, y como tercera conjetura, avisa de que “las protagonistas tendrán otros referentes: televisión, videojuegos,… Es posible que el diálogo sea la forma más frecuente, incorporando el guion”. Y, por último, intuye que “parte de la ficción se basará en la edición de textos ya existentes”, en su combinatoria. El escritor podrá dedicarse a la re-mezcla, como si fuera un disc-jockey”.