Mesa redonda “Lo más nuevo? Realidad aumentada, algoritmos y otras tendencias” con Marisol López, Pere Roset y Marc Santandreu 

Tenemos tecnología de sobra, pero nos falta creatividad

Toni Iturbe abría la mesa de debate recordando que la tecnología, cuando evoluciona lo suficientemente rápido, es indistinguible de la magia. Y de eso habían venido a hablar, de cómo la tecnología puede ponerse al servicio del lector, los expertos invitados.

Marisol López, directora del Área Digital del ICEC, mostró algunos ejemplos de nuevas experiencias audiovisuales, en los que la narratividad es parte fundamental del juego, poniendo el acento en cómo se está trabajando con el blockchain en la música. Se trata de “una manera de controlar quién es el autor del tema”, a partir de una base de datos distribuida de tal forma que el usuario publica su creación sin que otro pueda manipular quién es el creador original.

“Tal vez estamos ante el final de las sociedades de gestión”, afirmó López. Aunque reconoce que “no sabemos hacia dónde iremos. La velocidad es rápida, pero hay que estar muy atentos a lo que pasa para saber qué funciona y qué no”.

Por su parte,  Pere Roset, de Aumenta Solutions,  también considera que aún “no sabemos cómo accederemos a la información, ni cómo leeremos en el futuro. No sabemos cómo afectará la realidad aumentada al mundo de la ficción”, pero deslumbró al público con algunos ejemplos en 3D, asegurando que hoy “podemos animar casi cualquier objeto”.

Estamos, pues, ante la cuarta revolución industrial. “La realidad aumentada es añadir elementos sintéticos al mundo real. Hace años que muchas tecnologías se han creado, pero ahora están eclosionando. Los cambios que llegarán serán estructurales. También en la industria cultural”, añadió.

“Tenemos tecnología de sobra, pero nos falta creatividad”, cree Roset.

Marc Santandreu, de Tekstum, también afirma que “lo más importante son los contenidos”. “Pero al final de la cadena está el lector. Para cuidar al lector hemos de conocerlo. Los algoritmos puede ayudar a entender qué piensa y qué siente. Podemos ofrecer información cualitativa, más allá de la estadística de ventas, gracias al Big Data y a la inteligencia artificial”.

Eso es lo que hacen en su empresa. “Vamos a las diversas plataformas donde el lector comparte su experiencia, en blogs y redes sociales, e identificamos palabras claves tanto positivas como negativas. Transformamos los datos (también la geolocalización) en emociones, y eso nos servirá para recomendar mejor.”

“Vendemos experiencias, no libros. El sector puede adoptar la tecnología. No tenemos que tenerle miedo”, sostiene  Santandreu.