Mesa redonda “Las librerías en Europa” con Maarten Asscher, James Daunt, Antonio Ramírez y Nicolas Vivès

Somos el corazón de nuestras comunidades

La mesa redonda, dinamizada en este caso por Antonio Ramírez, de La Central, fue una oportunidad para interrogarse, desde diferentes perspectivas y contextos, sobre el oficio del librero en la actualidad.

Ramírez, citando el El gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, se pregunta si todo será igual pese a que todo parece haber cambiado ya en el mundo de las librerías. O al revés: si aunque parece que nada cambie, todo se ha transformado para siempre con la llegada de Amazon y “la manera en la que los lectores eligen sus lecturas”. “Todo depende de la confianza”, defiende.

Maarten Asscher, de la Athenaeum Boekhandel, en Ámsterdam, que acaba de celebrar los 50 años de su establecimiento con un documental, explicó que acaban de abrir tres librerías más, sobre todo de libros académicos, aunque ya venden un 30% online.

La transformación de las librerías no pueden interpretarse sin observar, al mismo tiempo, la transformación de las ciudades europeas. “A veces los turistas son un obstáculo para alcanzar los lectores que buscamos. Una librería debería ser una isla de intelectualidad, pero no un circo, ni una merienda de locos”, afirma.

“Hemos de vender de una manera mucho más personalizada. Hemos de defender nuestro ADN, ser nuestra propia universidad”, apuesta Maarten Asscher.

James Daunt es un de los libreros más conocidos. La cadena que regenta en Londres, Waterstones, es la mayor de toda Europa, con más de 200 establecimientos. Pero no siempre lo han tenido fácil. Daunt explica que en Gran Bretaña no existe la ley del precio fijo, y “Amazon puede vender, sin ninguna restricción, libros hasta un 50% más baratos”.

“En 2010 vivimos el infierno”, reconoce. “Desparecían todas librerías y entramos en bancarrota. Tuvimos que hacer frente al Kindle con los valores tradicionales del librero, ser eficaces, excelentes”. Superaron los números rojos y ahora la cadena goza de buena salud. ¿Cómo lo consiguieron?

“Las librerías sólo pueden competir con Amazon con personalidad y excelencia”. “Somos el corazón de nuestras comunidades”. Como Ramírez, considera que el epicentro está en generar confianza en el lector.

Daunt también explicó cómo trabaja una cadena de esas características que, a su vez, apuesta por la personalidad de cada librería. “Podemos centralizar las facturas, y otras gestiones, pero cada librería tiene su selección. Cada librero es responsable de sus decisiones”, aclaró.

Nicolas Vivès fue la persona encargada de explicar el caso de la mítica Librairie Ombres Blanches, de Toulouse. Francia es un mundo aparte. Allí la Ley Lang, que establece un precio fijo en los libros, funciona desde 1981.

“Nuestra generación quería recuperar la confianza del lector, ser elitistas para todos. Ofrecer un margen virtuoso, no por descuentos”, explicó, además de advertir de que “no podemos entrar en la tiranía del tiempo, debemos aumentar la curiosidad y el conocimiento, con independencia total”.

Por eso en Toulouse organizan un club de lectura una vez al mes, donde  “discutimos con los lectores, y les descubrimos autores que no conocen. “Nada puede sustituir el vínculo que existe entre un lector y su prescriptor.”, concluye.