Mesa redonda “Del libro a la pantalla” con Agustín Díaz Yanes, Mikel Lejarza y Xavier Marcé

Una sociedad que no fomenta la diversidad desaparece culturalmente

Es un hecho que el mercado de las adaptaciones literarias para televisión y cine está en auge. Por eso, el director Agustín Díaz Yanes, responsable de la versión cinematográfica de la saga de El Capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte, cree que en 2030 “los jóvenes tendrán que lidiar con textos literarios”

Preguntado por Toni Iturbe sobre la relación entre autor y director, Díaz Yanes afirma que “cada escritor es un mundo. Ellos viven aislados. El cine es una actividad absolutamente colectiva, que está llena de filtros”.

Dice trabajar siempre, en toda adaptación literaria, con tres rotuladores; uno rojo para marcar lo más importante, otro verde para lo menos interesante, y otro naranja para lo anecdótico. Esto último, a veces, es lo que funciona mejor en pantalla.

“El sistema cinematográfico español está plagado de locuras”, se lamenta. “Tenemos una lengua común de 500 millones de personas y nunca hemos logrado aprovecharlo”.

Mikel Lejarza, de Atresmedia Cine, responde con una comparación abrumadora. Los 30 millones que cobra anualmente Leo Messi es igual a todo el dinero que hay para el cine español durante un año. ¿Cuál es la prioridad social?, se pregunta.

Lejarza propone a los asistentes una suerte de decálogo para entender cómo funcionan los dos lenguajes, el audiovisual y el literario. “Las novelas son palabras y el cine es imagen en movimiento”, “la novela se compone aproximadamente de  200 a 300 páginas, el guion de 100 (una página por minuto)”, “el cine muestra, no se explica. La primera imagen de la película centra la trama, no se extiende. No hay tiempo para la descripción detallada”, “la cámara son los ojos del público. En la novela, es el lector”, y “el cine se presenta siempre en tres actos, en la novela la estructura puede cambiar”. También nos dice que “en el cine se imponen las tramas, mientras que en las novelas es la historia, el cómo se sienten los personajes”. “La novela funciona mejor para historias psicológicas, y final ambiguo”. “El cine es un medio para directores, la televisión para guionistas, y la novela para escritores”. Y añade que “una novela describe directamente lo invisible, mientras que na película es justo a la inversa”, y concluye el listado afirmando que “en el cine una acción dice más que mil palabras, los personajes se describen por lo que hacen, no por lo que dicen”.

El economista y gestor cultural Xavier Marcé cree que “la etapa del demiurgo del autor ha pasado, y hoy manda el distribuidor”. Lo que estamos viviendo, sostiene, es “un gran debate sobre las hegemonías culturales de un país”.

Destaca una paradoja existente, mientras “el mundo tiende a las grandes oligopolios, a la concentración, se fomenta la diversidad desde las políticas culturales”. “Una sociedad que no fomenta la diversidad desaparece culturalmente. Pero hemos de aportar calidad, no únicamente cantidad. No se trata de gestionar simplemente las singularidades”, afirma.

“En este país hay un potencial enorme si somos capaces de poner en relación el sector editorial y audiovisual”, defiende Marcé.