Sergi Pàmies relata su “historia de amor” con el sector editorial

Henning Schoenenberger, director de Product Data and Metadata de la editorial Springer Nature, ha abierto la sesión de la tarde del FORUM EDITA hablando del primer libro científico hecho íntegramente por una máquina. “Tenemos una sobrecarga de información, la cuestión es cómo sumergirse ante todos los recursos. Gestionar esa sobrecarga es el objetivo de los investigadores de nuestra empresa”, ha señalado.

“Queríamos generar nuevo conocimiento científico y por ello decidimos crear un libro. Nadie tiene tiempo para leer todo lo que se ha publicado sobre el tema. El robot ordena coherentemente la información más importante”.

Para el proceso de creación fue necesaria la participación humana ya que debía ser el editor el que facilitase el área de interés. Entonces se generó un algoritmo sobre la investigación a tratar, a partir de unos paámetros predeterminados, que realizase la búsqueda de artículos ya escritos. “Gracias a la vectorización y las citas seleccionadas podemos crear un producto generado por algoritmos”. Se puede descargar libremente (200 páginas) en SpringerLink (autor Beta Writer, sobre las baterías de litio).

“Nuestro objetivo es resolver el problema del exceso de información por ello partimos desde una visión tecnológica pero como herramienta editorial. Podríamos decir que es un 50% tecnológico y un 50% editorial”, ha añadido.

Por la mañana, intervinieron Oriol Amat , catedrático de Economía Y Contabilidad, en representación de la Universidad Pompeu Fabra, y Mariàngela Vilallonga, consellera de Cultura de la Generalitat de Catalunya, quien destacó que “la perseverancia como una característica de este sector que hace que el libro sea una pieza clave”. Ha afirmado que como “consellera del Cultura va a estar y está al lado del libro”.

Sobre la panorámica mundial de la edición y el fenómeno de la concentración editorial, por segundo año consecutivo ha estado en el foro el consultor editorial Rüdiger Wischenbart, quien ha puesto en valor los nuevos formatos digitales y ha afirmado que “no son enemigos (Amazon o Facebook), forman parte de nuestro mundo. Tendríamos que aprender cómo funcionan”. Del mismo modo ha comentado que “hay que evitar que los libros queden al margen de las plataformas digitales”.

Con respecto al audiolibro ha explicado que “en un inicio, los audiolibros eran únicamente de género negro pero luego ha ido creciendo en contenidos, con temática infantiles, de actualidad, es decir así como el E- Book no triunfó, el audiolibro sí, eso significa que existe la necesidad de nuevas plataformas”.

Iñigo Palao, consultor de GfK Growth from Knowledge, empresa que mide la venta de libros en España, ha hablado de la perspectiva sobre el mundo del libro de consumo. Poniendo a España en el contexto internacional ha comentando que en el año 2018 se vendieron en España más de medio millón de referencias distintas y, siendo el cuarto país en el ranquin europeo -teniendo muy por encima a Alemania, Francia e Italia-, el territorio español ha sido el único que ha crecido un 2,1%, hasta 2018.

Sin restar importancia a las novedades editoriales, ha puesto en valor el fondo editorial ya que 2 de cada 3 euros vienen de títulos de fondo. Ha destacado también la importancia y privilegio de tener un canal especializado, las librerías, ya que significa el 45% de la facturación.

Dos de cada diez euros en España viene del sector online, el cual es un canal a explotar, ha apuntado que “Las nuevas oportunidades de mercado exigen cada vez una mayor velocidad de reacción para tener éxito”. También las cifras de ventas de títulos españoles en Europa son muy bajas, por lo que España debería ser capaz de exportar sus productos.

Ha concluido su exposición con una serie de claves: “El principal reto del sector es el de globalizar. Hay que estar muy atento a las nuevas oportunidades que ofrece la actualidad y cuidar los canales de distribución de forma inteligente, para maximizar las ventas a través de grandes superficies impulsando el mass market; librerías descubriendo talento a los lectores y el área online con la habilidad de atender la demanda más remota”.

La siguiente mesa redonda ha estado dedicada a los editores independientes y de cómo se han hecho un lugar en el mercado a pesar de la tendencia actual sobre la concentración editorial.

Valeria Bergalli, directora de la editorial Minúscula, que publicó su primer libro en 1999, ha comentado que “no buscamos colocarnos en el lugar de los sellos que ya tenían hegemonía. Nos situamos en los resquicios. Intentamos marcar distancias y distinguirnos”. Por su parte, Mathew Clayton, escritor y editor independiente, con una plantilla de 40 empleados ha afirmado que “los libros que ya tienen un publico y funcionan, sabemos que su comunidad será fiel y le seguirá con la publicación de un siguiente título. Así vendemos los libros por adelantado”. El editor Joan Sala puso en marcha la editorial Comanegra “en medio de un tsunami”, lo que imperaba ser más original que el resto: “Para ello fiché a un equipo que nunca hubiese trabajado en el sector, comprometido y con muchas ideas, en el que todo se comparte”. Su objetivo ha sido buscar financiación y el desarrollo a partir del asociacionismo. También ha declarado que “Existen muchas complicaciones en el sector y cuanto más pequeño eres, más complicaciones tienes”. Por último, Jacques Testard, director de Fitzcarraldo Editions, editorial independiente ha comentado que “Lo más importante es la calidad del texto. Si es bueno, es más fácil hablar de él con pasión, y suscitarás interés”.

La mirada del autor ha sido la que ha ofrecido el escritor Sergi Pàmies. Vinculado al mundo editorial, no sólo como escritor, ha declarado que “mi vínculo es una historia de amor estrictamente literal, siempre he estado “sospechosamente” rodeado del sector. Hijo de una escritora (Teresa Pàmies), se casó con una editora y su suegro ha sido un gran editor, reveló.

En relación al papel del editor, Pàmies ha afirmado que “pensar que el editor es solo un fabricante es un error”. “El escritor es el eslabón perdido de la evolución editorial”, ha bromeado. “Es indispensable, pero a veces parece que quieran prescindir de él”. También ha añadido que “El compromiso del escritor con el editor tiene que ver con ser consciente de que no somos el único protagonista del proceso”.

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