Javier Cercas y Daniel FernándezDiálogos autor/editor con Javier Cercas y Daniel Fernández

El éxito de un libro consiste en la coincidencia azarosa entre las obsesiones íntimas de un escritor y lo que necesita la sociedad en ese momento

El autor de Soldados de Salamina conversó en Edita Barcelona con el presidente de la Federación de Gremios de Editores de España. El encuentro sirvió para ofrecer dos visiones contrastadas sobre el proceso que lleva de la imaginación de un autor a la presencia del libro en las manos del lector.

Javier Cercas explicó que nunca se había presentado a un premio literario. “Mi madre me presentó al la Bienal de Barcelona porque yo vivía en Estados Unidos, y ella quería que volviera”. Lo ganó, y gracias al galardón (medio millón de pesetas), pudo volver y comprarse un ordenador.

“Los escritores somos editores frustrados”, llegó a reconocer Cercas, quien se acordó de Jaume Vallcorba, alguien al que calificó de “fundamental”.

“Antes de mis 40 años sólo me leía mi madre”, bromaba el escritor, quien afirma que tiene “una ignorancia oceánica” sobre el sector. Preguntado por Daniel Fernández, respondía con sinceridad: “Una cosa es la literatura y la otra la edición”.

“Nunca pensé en convertirme en un escritor profesional”, dijo. “Sin quererlo, nos transformamos en una empresa de nosotros mismos. Por eso, para organizarme, busqué agente literario. Hay una generación que no admitía ese tipo de injerencias”, aclaraba Javier Cercas.

“Mi editora Beatriz de Moura creía que venderíamos cinco mil ejemplares de Soldados de Salamina. Me parecía que eso ya era ser como Hemingway”.

También contó Cercas cómo un día Jorge Herralde se le presentó muy preocupado, después del éxito, por si en Anagrama habían rechazado algún manuscrito suyo. “Es lo más halagador que me ha dicho un editor”, dijo.

“No comporto el cliché de que el editor es una especie de pirata. Necesitamos un editor porque no tenemos un entrenador. Lo primero que tiene que tener un editor es que crea en ti”, reflexionaba el autor de Anatomía de un instante.

“La respuesta de por qué funciona un libro es que no hay respuesta”, insistió durante la conversación con Fernández, con quien había coincidido en la Universitat de Girona.

Sin embargo, Javier Cercas sí que ofreció una buena definición del éxito editorial: “Es la coincidencia azarosa entre las obsesiones íntimas de un escritor y lo que necesita la sociedad en ese momento”.

Sobre el trabajo en el día a día, cree que “si alguien no deja que un editor mejore su texto es que es tonto”, aunque alienta a creer en uno mismo. “También hay pésimos consejos, los editores también se equivocan. Tienes que tener criterio, pero escuchar a alguien experimentado y que ve el texto desde fuera es fundamental”, concluyó.