Crónica de la conferencia “Viaje a 2030. Una perspectiva francesa” con Teresa Cremisi

Como editores hemos de recordar que la calidad se paga

“La revolución digital no ha afectado en nada el oficio de editor”. Así de contundente se ha mostrado Teresa Cremisi, la que fue directiva emblemática de Gallimard o Flammarion, que ha analizado el sector durante la última jornada del Foro Edita Barcelona.

“El editor es un como un coleccionista, que ensarta perlas en un collar, y el conjunto conforma un cuadro que después influirá en otros campos del arte y del pensamiento de un país”, ha dicho la editora.

“La edición es el hijo ilegítimo y turbulento del espíritu, porque tiene que ver, al mismo tiempo, con cultura y con comercio, y debe respetar a ambos padres”, según Cremisi, que ha explicado que el propio Gaston  Gallimard era muy mercantil, pero construyó un proyecto editorial de indiscutible calidad con más de un siglo de trayectoria.

Cremisi dice que el editor en Francia es un oficio respetado. “Ha entrado en el espíritu de la población. Por eso ha sido protegido por la política. El precio fijo del libro (la llamada Ley Lang, creada en 1981 y aún vigente) ha ofrecido una columna vertebral al sector”

Hay 6000 librerías de todos los tamaños en Francia. Cada población tiene su ayuntamiento, su panadería y su librería, en un paisaje difícilmente comparable con otro país cercano. El entorno favorable, según la editora, ha permitido la buena salud del sector editorial y la buena salud de los distribuidores.

“La edición casi no ha quedado tocada por el ámbito digital. La mutación es muy moderada. Lo que sí se ha incrementado es la compra online”, ha insistido. “En soportes físicos, el libro es claramente el líder de los productos culturales en Francia”.

“Como editores hemos de recordar que la calidad se paga”, defiende Teresa Cremisi, que recuerda que en Francia el libro literario aún es fundamental, superando el 40% de las ventas.